Esta pasta combina la suavidad de la ricotta, la intensidad de los tomates cherry secos y un toque de parmesano en una salsa delicada que envuelve cada hebra. Con poco esfuerzo, se consigue una cena rápida que siempre queda bien.
Ingredientes
- Pasta (espaguetis, penne o fusilli) — 320 g
- Tomates cherry secos en aceite — 150 g (escurridos)
- Aceite del tarro de los tomates secos — 2 cucharadas
- Ricotta — 200 g
- Parmesano rallado — 40 g
- Ajo — 2 dientes
- Copos de chile — 0,5 cucharadita (al gusto)
- Ralladura de limón — 1 cucharadita (opcional)
- Albahaca fresca — 1 manojo pequeño (unos 10 g)
- Agua de cocción de la pasta — 150–250 ml
- Sal y pimienta negra — al gusto
Cómo prepararla
- Pon una olla grande con agua al fuego y sazona generosamente con sal. Cuece la pasta hasta que esté al dente, siguiendo las indicaciones del paquete.
- Mientras se cuece la pasta, pica los tomates secos en trozos pequeños y lamina finamente el ajo. Ralla el parmesano y pica la albahaca.
- En un cuenco, mezcla la ricotta con la mitad del parmesano, añade la ralladura de limón si la usas y una pizca de sal y pimienta. Incorpora 2 o 3 cucharadas de agua caliente de la pasta hasta obtener una crema lisa y sedosa.
- Calienta el aceite del tarro en una sartén. A fuego bajo, sofríe brevemente el ajo y los copos de chile hasta que desprendan aroma, unos 30 a 40 segundos. Añade los tomates secos y cocina 1 o 2 minutos más.
- Pasa la pasta a la sartén con unas pinzas (o escúrrela, reservando el agua), agrega 100–150 ml del agua de cocción y mezcla para que el aceite de tomate recubra la pasta.
- Retira la sartén del fuego e incorpora la ricotta. Si hace falta, añade un poco más de agua de la pasta hasta lograr una salsa aterciopelada y ligeramente fluida. Rectifica de sal y pimienta.
- Sírvela enseguida, con el parmesano restante y la albahaca fresca por encima.
Valor nutricional por ración
| Calorías | ≈ 530 kcal |
| Proteínas | ≈ 22 g |
| Grasas | ≈ 20 g |
| Hidratos de carbono | ≈ 68 g |
| Fibra | ≈ 5 g |
| Azúcares | ≈ 6 g |
| Sodio | ≈ 1,0 g |
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Consejos y variaciones
- Tomates secos caseros: corta los cherry por la mitad, mézclalos con 1 o 2 cucharadas de aceite, una pizca de sal y azúcar. Colócalos en una bandeja con papel de horno y deshidrátalos a 120–130 °C durante 75 a 90 minutos, hasta que queden semisecos y tiernos. Deja enfriar y conserva en aceite en la nevera hasta 1 semana.
- Textura de la salsa: el agua de cocción es tu mejor aliada. Añádela poco a poco al final para conseguir una salsa perfectamente sedosa.
- Sustituciones: puedes reemplazar la ricotta por requesón suave bien escurrido o queso crema. El parmesano se puede cambiar por Grana Padano o pecorino, ajustando la sal con cuidado.
- Añadidos: alcaparras, aceitunas, piñones tostados o una pizca de orégano seco encajan de maravilla.
- Pasta sin gluten: usa tu pasta sin gluten favorita y cuécela exactamente al dente para que no se pase al mezclarla con la salsa.
- Conservación: guarda las sobras en la nevera hasta 2 días. Recalienta a fuego bajo con un par de cucharadas de agua o leche para recuperar la cremosidad.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar tomates frescos en lugar de secos?
Sí, pero el sabor será más suave. Saltea los cherry 5 a 7 minutos a fuego fuerte hasta que se caramelicen ligeramente y añade una pizca de tomate seco deshidratado o un poco de concentrado de tomate para dar más profundidad.
¿Qué pasta va mejor con esta salsa?
Los formatos cortos como penne o fusilli sujetan muy bien la salsa, pero los espaguetis o bucatini también funcionan de maravilla. Lo importante es cocerla al dente.
¿Con qué puedo sustituir la ricotta si no tengo?
Usa requesón suave del 5 al 9% de grasa, pasado por un colador, o queso crema. Añade un poco de agua de la pasta para lograr la misma textura aterciopelada.