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Tarta de queso vasca de San Sebastián con costra caramelizada y corazón cremoso

    La legendaria tarta de queso vasca de San Sebastián conquista por su contraste: una costra casi quemada, de color caramelo, en el exterior y un corazón delicado, cremoso y apenas tembloroso en el interior. Con muy pocos ingredientes, una mezcla sencilla y sin baño maría, es el postre ideal cuando se busca mucho sabor con el mínimo esfuerzo.

    Solo necesitas un molde redondo de 20–22 cm, papel de horno y un buen queso crema a temperatura ambiente. Respeta la temperatura alta de cocción y conseguirás ese dorado inconfundible, intenso pero sin amargor.

    Ingredientes

    • Queso crema — 800 g, a temperatura ambiente
    • Azúcar — 200 g
    • Huevos — 4, grandes
    • Yemas — 2
    • Nata para montar 33–35% — 300 ml
    • Harina de trigo — 20 g
    • Extracto de vainilla — 1 cdita.
    • Sal — 1/4 cdita.
    • Mantequilla para el molde — 10 g
    • Papel de horno — 2 hojas

    Receta paso a paso

    1. Prepara un molde de 20–22 cm: úntalo con mantequilla y fórralo con dos hojas de papel de horno cruzadas, dejando que sobresalgan 4–5 cm por encima del borde. Precalienta el horno a 220°C, calor arriba y abajo, sin ventilador.
    2. Mezcla el queso crema con el azúcar y bate 2–3 minutos, hasta obtener una crema lisa, raspando las paredes del bol de vez en cuando.
    3. Incorpora los 4 huevos, uno a uno, y después añade las 2 yemas. Mezcla lo justo tras cada adición para no meter demasiado aire en la masa.
    4. Vierte la nata, añade la vainilla y la sal. Bate hasta homogeneizar.
    5. Tamiza la harina e incorpórala con suavidad, a velocidad mínima o con espátula, hasta que no queden grumos.
    6. Pasa la mezcla al molde y da unos golpecitos suaves contra la mesa para liberar las burbujas grandes.
    7. Hornea 25–30 minutos a 220°C, hasta que la superficie esté bien dorada, casi oscura. El centro debe temblar claramente al mover el molde.
    8. Si quieres una caramelización más marcada, puedes gratinar 3–5 minutos, vigilando muy de cerca para que la superficie no se queme.
    9. Deja enfriar la tarta en el molde 1 hora a temperatura ambiente y luego refrigérala al menos 4 horas, mejor toda la noche, para que la textura se asiente.
    10. Desmolda con cuidado, retira el papel y corta con un cuchillo seco y templado. Sirve ligeramente fría.

    Valor nutricional

    Ración1 porción de 10
    Calorías420 kcal
    Proteínas8 g
    Grasas31 g
    Hidratos de carbono28 g
    Azúcares22 g
    Fibra0.5 g
    Sodio220 mg

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    Consejos y variaciones

    • Tamaño y altura: en un molde de 18 cm la tarta quedará más alta; aumenta el tiempo de horneado 5–8 minutos. En uno de 24 cm, redúcelo 3–5 minutos.
    • Punto de cocción: el equilibrio ideal es un centro tembloroso y una superficie de caramelo oscuro. Si la prefieres más firme, deja 3–5 minutos extra.
    • Sin gluten: sustituye los 20 g de harina por 10–12 g de maicena.
    • Dulzor y aroma: ajusta el azúcar entre 170 y 230 g; la vainilla puede cambiarse por ralladura de naranja o 1 cda. de ron.
    • Temperatura de los ingredientes: el queso y los huevos deben estar a temperatura ambiente para lograr una masa lisa, sin grumos.
    • Corte: calienta el cuchillo en agua caliente y sécalo antes de cada corte; así obtendrás porciones limpias y perfectas.

    Servicio y conservación

    Sirve la tarta ligeramente fría: la textura se mantiene sedosa y el aroma se expresa con más nitidez. Combina muy bien con café, frutos rojos frescos, caramelo salado o un coulis de frambuesa agridulce.

    Guárdala tapada en el frigorífico hasta 4 días. Para una textura más tierna en el centro, déjala 15–20 minutos a temperatura ambiente antes de servir. También puedes congelarla hasta 1 mes en un recipiente hermético; para descongelarla, pásala al frigorífico toda la noche.

    FAQ

    ¿Por qué el centro sigue temblando y cómo sé cuándo está hecha?

    Es la seña de identidad de la tarta de queso vasca. Se considera lista cuando la superficie está intensamente dorada y los bordes se ven firmes, mientras que el centro aún se mueve ligeramente al agitar el molde. Al enfriarse, terminará de asentarse y quedará cremosa.

    ¿Puedo sustituir el queso crema por requesón o ricotta?

    Sí, aunque la textura y el sabor cambiarán. El resultado más parecido lo da la ricotta, triturada hasta quedar muy fina, junto con un poco de mascarpone. Usa requesón solo si es muy cremoso y graso, bien triturado hasta obtener una mezcla lisa; de lo contrario, quedará granulosa.

    ¿Cómo evito las grietas y una costra demasiado oscura?

    Usa una temperatura alta y un horneado breve, sin resecar la tarta. No abras el horno durante los primeros 20 minutos. Si la superficie se oscurece demasiado rápido, cúbrela con una hoja de papel de horno o baja la temperatura 10–15°C de forma temporal.