Una pasta suave, aromática y muy rápida para la cena de entre semana: salmón jugoso, espinacas frescas y una salsa cremosa y sedosa que envuelve cada hebra. En solo 25 minutos tendrás en la mesa un plato con aire de restaurante, fácil de preparar en una sola sartén.
Ingredientes
- Pasta (espaguetis, fetuccine o penne) — 180 g
- Salmón, filete sin piel — 200 g
- Espinacas frescas — 150 g (pueden ser congeladas, bien escurridas)
- Nata para cocinar 20–30% — 150 ml
- Cebolla — 1 ud. pequeña
- Ajo — 2 dientes
- Aceite de oliva — 1 cda.
- Queso parmesano — 20 g, rallado
- Ralladura de medio limón — 1/2 ud.
- Agua para cocer la pasta — 2 l
- Sal — 1 cda. para el agua y una pizca para la salsa
- Pimienta negra molida — una pizca
Receta paso a paso
- Lleva a ebullición 2 l de agua, sala generosamente y cuece la pasta hasta que esté al dente siguiendo las indicaciones del paquete. Reserva unos 50–70 ml del agua de cocción.
- Prepara los ingredientes: corta el salmón en dados de 2 cm, pica finamente la cebolla, machaca o pica el ajo y lava y seca las espinacas.
- Calienta una sartén a fuego medio, añade el aceite de oliva y sofríe la cebolla durante 3–4 minutos, hasta que quede tierna y translúcida.
- Añade el ajo y cocina 30 segundos más, solo hasta que desprenda su aroma.
- Incorpora el salmón y saltea 2–3 minutos, hasta que los trozos pierdan el color crudo por fuera pero sigan jugosos en el interior.
- Vierte la nata, añade la ralladura de limón, una pizca de sal y pimienta. Cocina a fuego suave 2–3 minutos, hasta que la salsa espese ligeramente.
- Agrega las espinacas y calienta 1 minuto, justo hasta que se marchiten.
- Pasa la pasta cocida a la sartén. Añade un poco del agua de cocción y mezcla con energía para que la salsa quede cremosa y bien ligada.
- Retira del fuego e incorpora el parmesano rallado. Ajusta de sal y pimienta si fuera necesario.
- Sirve enseguida, con un poco más de parmesano y pimienta negra recién molida, si te apetece.
Valor nutricional por ración
| Calorías | 800 kcal |
|---|---|
| Proteínas | 36 g |
| Grasas | 41 g |
| Carbohidratos | 74 g |
| Fibra | 5 g |
| Azúcar | 6 g |
| Sodio | 780 mg |
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Consejos y variaciones
- El agua de cocción de la pasta es tu mejor aliada: añádela poco a poco, 1–2 cda., para ajustar con precisión la textura de la salsa.
- Si no tienes nata, puedes usar una mezcla de leche y queso crema o un queso fresco untuoso, calentando siempre a fuego muy bajo.
- La espinaca congelada también funciona: descongélala por completo y escúrrela muy bien antes de añadirla.
- Para un toque más vibrante, termina con unas gotas de zumo de limón justo antes de servir.
- El parmesano puede sustituirse por pecorino o por cualquier queso duro de sabor intenso.
FAQ
¿Se puede sustituir la nata por una opción más ligera?
Sí. Usa leche con queso crema o una cucharada de crema agria. Calienta a fuego bajo y no dejes que hierva para que la salsa quede lisa y homogénea.
¿Cómo usar correctamente la espinaca congelada?
Descongélala en un colador, presiona bien para eliminar el exceso de agua y añádela a la salsa al final, calentándola 30–60 segundos.
¿Qué pasta elegir y cuánta poner por persona?
Sirven tanto formatos largos como cortos. Calcula 80–100 g de pasta seca por persona, según el apetito.