En esta pasta, el brillo del tomate se encuentra con la suavidad cremosa de la ricotta: el resultado es una salsa aterciopelada que se adhiere con elegancia a los espaguetis o a los penne. Se prepara en apenas unos minutos, perfecta para una cena cálida entre semana.
El secreto de la textura está en un poco de agua de cocción y en un toque de parmesano: la salsa queda sedosa, con un sabor más profundo y redondo. Añade copos de chile para un punto picante y albahaca fresca para ese aroma mediterráneo tan apetecible.
Ingredientes
- Pasta seca (espaguetis, penne o fusilli) — 320 g
- Ricotta — 250 g
- Tomates en su jugo (picados) — 400 g
- Tomate concentrado — 1 cda.
- Ajo — 2–3 dientes
- Aceite de oliva — 2 cdas.
- Parmesano rallado — 40 g
- Hojas frescas de albahaca — 6–8 unidades
- Sal — al gusto (aprox. 1 cdta.)
- Pimienta negra recién molida — al gusto
- Copos de chile — 0.5 cdta. (opcional)
- Azúcar — 0.5 cdta. (si los tomates están ácidos)
- Agua de cocción de la pasta — 100–150 ml
Receta paso a paso
- Ponga una olla grande con agua al fuego. Cuando hierva, añada sal generosamente y cueza la pasta hasta que esté al dente, siguiendo las indicaciones del paquete. Reserve 150 ml de agua de cocción.
- Mientras se cuece la pasta, caliente el aceite de oliva en una sartén a fuego medio y sofría rápidamente el ajo picado durante 20–30 segundos, solo hasta que desprenda su aroma.
- Añada el tomate concentrado y cocínelo 30 segundos más para que su sabor se abra.
- Incorpore los tomates picados, sazone con sal y pimienta, agregue el azúcar y los copos de chile. Cocine 5–7 minutos hasta que la salsa espese ligeramente.
- Baje el fuego al mínimo, añada la ricotta y 50–80 ml de agua de cocción de la pasta, removiendo hasta obtener una textura cremosa y sedosa.
- Vierta la pasta ya cocida en la salsa, mezcle bien y, si hace falta, añada un poco más de agua de cocción. Caliente 1 minuto.
- Retire del fuego e incorpore la mitad del parmesano rallado y parte de la albahaca.
- Sirva enseguida, con el parmesano restante por encima y unas hojas frescas de albahaca para terminar.
Valor nutricional por porción
| Dato | Cantidad |
|---|---|
| Calorías | ≈ 515 kcal |
| Proteínas | ≈ 18 g |
| Grasas | ≈ 19 g |
| Carbohidratos | ≈ 65 g |
| Fibra | ≈ 4 g |
| Azúcares | ≈ 7 g |
| Sodio | ≈ 650 mg |
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Consejos y variaciones
- Textura de la salsa: añada el agua de cocción poco a poco para conseguir el punto de cremosidad que más le guste.
- Tomates: tanto la passata como los tomates enteros en conserva funcionan muy bien; basta con machacarlos con una cuchara y cocinarlos un minuto más.
- Versión con proteína: incorpore al final pechuga de pollo salteada o gambas ya cocidas al mezclar la pasta con la salsa.
- Sin parmesano: sustitúyalo por pecorino o ajuste con una pizca más de sal y unas gotas de limón para dar viveza.
- Conservación: deje enfriar, pase a un recipiente y guarde en la nevera hasta 2 días. Para recalentar, use una sartén con una cucharada de agua o leche.
Preguntas frecuentes
¿Se puede sustituir la ricotta por otros quesos?
Sí, puede usar queso fresco para untar o requesón suave, batido hasta obtener una crema. También funciona el mascarpone, pero conviene añadir un poco de agua de cocción para que la salsa no quede demasiado densa.
¿Qué tomates quedan mejor para la salsa?
Lo ideal son los tomates picados en conserva o la passata. Los tomates frescos maduros y los cherry también sirven, aunque conviene cocinarlos 3–5 minutos más y, si hace falta, equilibrar la acidez con una pizca de azúcar.
¿Cómo hago la salsa más picante o más suave?
Para un toque más picante, añada más copos de chile o una pizca de cayena. Si la quiere más suave, reduzca el chile e incorpore un poco más de ricotta o un chorrito de leche.