Esta panna cotta cremosa de matcha es un postre sin horno de textura sedosa, con sutiles notas de té y un perfume de vainilla. Se prepara en minutos y en la nevera adquiere una firmeza vibrante y un bocado delicado. Sírvela en vasitos o desmolda con cuidado, rematando con frutos rojos y un hilo de miel.
Ingredientes
- Nata para montar 33–35% — 400 ml
- Leche — 100 ml
- Azúcar — 60 g
- Té matcha en polvo — 2 cucharaditas
- Gelatina en polvo — 10 g
- Agua fría (para hidratar la gelatina) — 50 ml
- Extracto de vainilla — 1 cucharadita (o las semillas de 1/2 vaina)
- Sal — una pizca
- Frutos rojos frescos — 100 g (para servir, opcional)
- Miel o sirope de arce — 1 cucharada (para servir, opcional)
Elaboración paso a paso
- Mezcla la gelatina con el agua fría y deja hidratar 10 minutos.
- Tamiza el matcha y dilúyelo con 2–3 cucharadas de la leche templada (del total) hasta lograr una pasta fina, sin grumos.
- En un cazo reúne la nata, la leche restante, el azúcar, la vainilla y una pizca de sal. Calienta a fuego medio hasta que asomen las primeras burbujas en el borde, sin dejar que hierva.
- Retira del fuego e incorpora la gelatina hidratada, mezclando hasta que se disuelva por completo.
- Añade la pasta de matcha y mezcla bien con unas varillas. Si deseas una textura totalmente sedosa, pasa la mezcla por un colador fino.
- Reparte en moldes o vasitos, deja atemperar, cubre y refrigera al menos 4 horas hasta que cuaje.
- Sirve bien fría, decorada con frutos rojos y un hilo de miel. Para desmoldar, sumerge el molde en agua templada 5–10 segundos y vuelca sobre un plato.
Información nutricional (por ración)
| Nutriente | Cantidad |
|---|---|
| Calorías | 420 kcal |
| Grasas | 36 g |
| Grasas saturadas | 22 g |
| Hidratos de carbono | 18 g |
| Azúcares | 16 g |
| Fibra | 0 g |
| Proteínas | 6 g |
| Sodio | 55 mg |
| Colesterol | 110 mg |
📹 Ver receta en vídeo en nuestro canal de Telegram
Consejos y variaciones
- No hiervas la mezcla de nata y leche: al hervir, la gelatina pierde poder gelificante y la textura se vuelve granulosa.
- Usa matcha de grado culinario y tamízalo siempre: el color será más vivo y el sabor, más limpio.
- Ajusta el dulzor a tu gusto: para una versión más golosa sube el azúcar a 70–75 g.
- Para un acabado bicolor, vierte la mitad de la mezcla sin matcha, enfría 20–30 minutos y completa con la capa de matcha, inclinando los vasos para un corte vistoso.
- Alternativa vegetariana: sustituye la gelatina por 1,5–2 g de agar-agar, llevando la mezcla a ebullición y cociéndola 1–2 minutos. La textura quedará más firme.
Cómo servir
- Con guiños tailandeses o japoneses: decora con mango, menta y sésamo.
- Con un punto ácido: acompaña con un coulis de frutos rojos o una salsa cítrica.
- Contraste de texturas: añade praliné de pistacho picado o arroz inflado crujiente.
Conservación
- Conserva tapada con film alimentario en la nevera hasta 3 días.
- No la congeles: al descongelar, la textura se vuelve granulosa y acuosa.
- Transpórtala en vasitos herméticos; añade salsas y decoración justo antes de servir.
Preguntas frecuentes
- ¿Puedo sustituir la gelatina por agar-agar? Sí. Usa 1,5–2 g de agar-agar, disuélvelo en la leche, lleva a ebullición y cuece 1–2 minutos; después mezcla con la nata. Cuaja más rápido y con mayor firmeza.
- ¿Por qué mi panna cotta no cuaja? Lo más habitual es que la mezcla se haya calentado en exceso o haya llegado a hervir, o que falte gelatina. Respeta las proporciones y evita el hervor.
- ¿Cómo evito los grumos del matcha? Tamiza el polvo y mezcla primero con un poco de leche templada hasta formar una pasta; después intégralo al conjunto.
- ¿Se puede hacer más ligera? Sí. Sustituye parte de la nata por leche (por ejemplo, 300 ml de nata + 200 ml de leche). La textura será más suave y el sabor, menos intenso.