Una solución impecable para la noche entre semana: los muslos de pollo se doran hasta quedar bien crujientes por fuera y luego terminan de cocinarse junto con la pasta en una salsa concentrada, todo en la misma sartén. Poca vajilla, mucho sabor: un plato aromático, jugoso y muy cómodo de preparar.
Ingredientes
- Muslos de pollo — 6 uds.
- Pasta corta (penne, coditos, fusilli) — 250 g
- Caldo de pollo (o agua) — 700 ml
- Cebolla — 1 ud.
- Zanahoria — 1 ud.
- Ajo — 3 dientes
- Tomate concentrado — 1,5 cda.
- Aceite vegetal — 2 cda.
- Pimentón dulce — 1 cdta.
- Hierbas italianas secas — 1 cdta.
- Sal — 1 cdta. (al gusto)
- Pimienta negra molida — 0,5 cdta.
- Hoja de laurel — 2 uds.
- Perejil fresco — 10 g
Cómo prepararlo
- Lava los muslos de pollo y sécalos muy bien con papel de cocina. Sazona con sal, pimienta y pimentón por todos los lados.
- Calienta el aceite vegetal en una sartén honda y dora los muslos a fuego medio durante 6–8 minutos, dándoles la vuelta, hasta que queden bien dorados. Retíralos a un plato.
- En la misma sartén, sofríe la cebolla picada fina durante 2–3 minutos, hasta que esté blanda. Añade la zanahoria rallada y cocina 2 minutos más.
- Incorpora el ajo picado y el tomate concentrado, mezcla y calienta 30–40 segundos, solo hasta que desprenda aroma.
- Devuelve los muslos a la sartén, vierte el caldo caliente y añade el laurel y las hierbas italianas. Lleva a ebullición.
- Agrega la pasta, repártela bien en la salsa y procura que quede casi cubierta por el líquido. Baja el fuego al mínimo.
- Cocina tapado durante 12–14 minutos, removiendo con cuidado 1–2 veces para que no se agarre. Si hace falta, añade un poco más de agua caliente.
- Destapa y deja que la salsa reduzca 2–3 minutos, hasta que tenga una textura más melosa. Rectifica de sal y pimienta.
- Espolvorea con perejil picado, tapa y deja reposar 5 minutos.
- Sirve bien caliente. Si te apetece, termina con un poco de queso curado rallado.
Información nutricional
| Valor (por 1 ración) | Cantidad |
|---|---|
| Calorías | 620 kcal |
| Proteínas | 38 g |
| Grasas | 22 g |
| Hidratos de carbono | 64 g |
| Fibra | 4 g |
| Azúcares | 7 g |
| Sodio | 1100 mg |
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Consejos y variaciones
- Elige pasta corta y de paredes algo gruesas: mantiene mejor la textura y absorbe la salsa con más elegancia.
- Si no tienes caldo, usa agua con 0,5 cdta. de sal y una pizca de azúcar para redondear el sabor.
- Versión picante: añade 0,25 cdta. de copos de chile junto con el pimentón.
- Verduras de temporada: pimiento rojo, calabacín o guisantes encajan muy bien en el sofrito, junto con la zanahoria.
- Para una salsa más cremosa, incorpora 50 ml de nata para cocinar con 20% de materia grasa 2 minutos antes de terminar.
- Si quieres una costra de queso, espolvorea queso rallado por encima y gratina 2–3 minutos.
Preguntas frecuentes
- ¿Puedo usar otras partes del pollo? Sí, funcionan bien los contramuslos deshuesados o los jamoncitos. Ajusta el tiempo: las piezas deshuesadas se cocinan antes.
- ¿Qué pasta queda mejor? Penne, coditos, fusilli u otras pastas cortas de sémola de trigo duro son perfectas: aguantan la cocción y no se pasan.
- ¿Cómo evito que la pasta se pegue? Cocina a fuego suave, remueve de vez en cuando y comprueba que la pasta se mantenga cubierta por el líquido.
- ¿Con qué puedo sustituir el tomate concentrado? Usa 200 g de tomate triturado en su propio jugo y deja que reduzca 2–3 minutos más en la sartén.
- ¿Se puede hacer sin tapa? La tapa ayuda a que la pasta se cueza de forma uniforme. Sin ella, necesitarás más líquido y remover con más frecuencia.