Gajos tiernos de cebolla, horneados hasta adquirir un dorado caramelizado con miel, vinagre balsámico y tomillo, se transforman en un aperitivo refinado y en una guarnición todoterreno. Esta cebolla combina de maravilla con carnes, aves, pescado, cereales y quesos, y además se prepara casi sin esfuerzo.
Ingredientes
- Cebolla blanca grande — 800 g
- Aceite de oliva — 2 cucharadas
- Mantequilla — 30 g
- Miel — 1 cucharada
- Vinagre balsámico — 1 cucharada
- Tomillo fresco — 3 ramitas
- Sal — 1/2 cucharadita
- Pimienta negra molida — 1/4 cucharadita
- Copos de chile — 1/4 cucharadita (opcional)
Receta paso a paso
- Precalienta el horno a 200 °C. Forra una fuente de horno con papel de hornear o úntala ligeramente con aceite.
- Pela las cebollas. Corta las más grandes en gajos de unos 2 a 3 cm de grosor; las medianas, por la mitad o en cuartos, procurando conservar la base para que los gajos mantengan la forma.
- Mezcla el aceite de oliva, la mantequilla derretida, la miel, el vinagre balsámico, la sal, la pimienta y los copos de chile hasta obtener una mezcla homogénea.
- Coloca la cebolla en la fuente, vierte el aliño y mezcla con cuidado para que cada gajo quede recubierto por una fina película.
- Distribuye la cebolla en una sola capa, con el corte hacia abajo. Añade las ramitas de tomillo y cubre la fuente con papel de aluminio.
- Hornea 25 minutos tapado, retira el aluminio, remueve la cebolla y hornea 15 a 20 minutos más, hasta que los bordes queden bien dorados y caramelizados.
- Si lo deseas, desglasa la fuente: añade 1 cucharada de agua o un poco más de balsámico y raspa el fondo con una espátula para recoger los jugos.
- Sirve caliente, con unas hojas frescas de tomillo por encima si te apetece.
Cómo servir y con qué acompañar
Sírvela como aperitivo templado con pan crujiente, o como guarnición para pavo asado, pato, solomillo, salmón o pescado blanco. También funciona muy bien con bulgur y quinoa, risotto, tartas saladas, tartaletas abiertas, tablas de quesos y bruschettas con quesos cremosos.
Información nutricional
| Concepto | Por porción (de 4) |
|---|---|
| Calorías | 213 kcal |
| Grasas | 12.8 g |
| Hidratos de carbono | 23 g |
| Proteínas | 2.2 g |
| Fibra | 3.4 g |
| Azúcares | 15 g |
| Sodio | 300 mg |
Preguntas frecuentes
¿Qué tipo de cebolla es mejor para hornear?
La cebolla amarilla y la roja funcionan muy bien: la amarilla aporta un sabor caramelizado más intenso, mientras que la roja da un color más vivo y una dulzura delicada. También puedes mezclar ambas.
¿Cómo hacer la versión vegana?
Sustituye la mantequilla por aceite de oliva, aumentando la cantidad en 1 cucharada, y cambia la miel por sirope de arce o sirope de agave. La técnica y el tiempo de horneado no cambian.
¿Se puede preparar con antelación y cómo recalentarla?
Sí. Deja enfriar, guarda hasta 4 días en la nevera. Recalienta durante 8 a 10 minutos a 180 °C o en una sartén con una cucharada de agua, hasta que recupere el calor y un ligero brillo de glaseado.
📹 Mira la receta en vídeo en nuestro canal de Telegram: @recetas_de
Consejos y variaciones
- Para un punto más ácido, sustituye parte de la miel por salsa de granada o añade 1 cucharadita de mostaza a la antigua.
- Si te gusta un toque ahumado, añade una pizca de pimentón ahumado o sirve la cebolla con sal ahumada.
- Para que la cebolla no se seque, hornea primero tapada y no cortes los gajos demasiado finos.
- Añade 1 o 2 dientes de ajo laminados 10 minutos antes de terminar la cocción: no se quemarán y quedarán dulces y tiernos.
Conservación y recalentado
Guarda la cebolla asada en un recipiente hermético hasta 4 días en la nevera. Para congelarla, deja que se enfríe y pásala a una bolsa: se conserva hasta 2 meses. Recalienta en el horno a 180 °C durante 8 a 10 minutos o en una sartén con una cucharada de agua, hasta que el glaseado vuelva a brillar.