El simit es el legendario aro de pan turco, cubierto con una generosa capa de sésamo. Su secreto está en una masa de levadura sencilla, un baño rápido en un almíbar dulce a base de pekmez o miel y un horneado intenso hasta lograr una corteza dorada y crujiente. En casa salen igual de bien que en la calle: aromáticos, brillantes y con un sabor a sésamo profundo y tostado.
Ingredientes
- Harina de trigo de fuerza — 500 g
- Agua tibia — 300 ml
- Levadura seca — 7 g
- Azúcar — 1 cda.
- Sal — 1 cdta.
- Aceite vegetal — 2 cdas.
- Pekmez (melaza de uva) o miel — 80 ml
- Agua para el almíbar — 80 ml
- Sésamo — 200 g
Cómo prepararlo
- Prepare la masa: disuelva el azúcar y la levadura en el agua tibia. Añada la harina y la sal, incorpore el aceite y amase 8–10 minutos, hasta obtener una masa lisa, suave y elástica.
- Primer levado: pase la masa a un bol, cúbrala y deje reposar 45–60 minutos, hasta que duplique su volumen.
- Prepare el sésamo: si lo desea, tuéstelo ligeramente en una sartén seca durante 3–5 minutos, hasta que tome un tono crema y desprenda un aroma intenso. Deje enfriar.
- Formado: desgasifique la masa y divídala en 8 porciones. Estire cada una en un cordón de 60–70 cm, dóblelo por la mitad y retuérzalo. Una los extremos para formar un aro y selle bien.
- Almíbar: mezcle el pekmez o la miel con el agua en un bol ancho. En otro bol, coloque el sésamo.
- Baño y rebozado: sumerja los aros uno a uno en el almíbar durante 5–10 segundos, deje escurrir y páselos por el sésamo, presionando ligeramente.
- Segundo reposo: disponga las piezas en una bandeja con papel de horno y deje reposar 10–15 minutos.
- Horneado: precaliente el horno a 230°C (calor arriba y abajo). Hornee 12–16 minutos, hasta que la corteza quede de un dorado intenso y crujiente.
- Servicio: pase los simit a una rejilla y deje templar 10 minutos. Sírvalos con queso feta o queso blanco, tomates y una taza de té.
Valor nutricional
| Ración | 1 simit (1/8 de la receta) |
| Calorías | 430 kcal |
| Proteínas | 11 g |
| Grasas | 18 g |
| Hidratos de carbono | 55 g |
| Fibra | 4 g |
| Sodio | 420 mg |
Servicio y conservación
Los mejores simit son recién salidos del horno: la corteza cruje y la miga queda tierna. Conserve los sobrantes en una bolsa de papel a temperatura ambiente hasta 1 día. Para devolverles el crujiente, caliéntelos 4–6 minutos en un horno precalentado a 200°C. Puede congelarlos ya fríos hasta 1 mes; recaliéntelos directamente desde el congelador a 180–190°C durante 8–10 minutos.
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Consejos y variantes
- El pekmez aporta el color y el sabor característicos; si no lo tiene, use miel o melaza. Para una caramelización más marcada, añada una pizca de bicarbonato al almíbar.
- Para un crujiente aún mayor, suba la temperatura a 240°C y hornee en la parte baja del horno, vigilando el color.
- Pruebe a mezclar sésamo blanco y negro o añadir un poco de aceite de sésamo a la masa para redondear el sabor.
- No añada harina en exceso al amasar: una masa suave da una miga aireada y una corteza más bonita.
FAQ
¿Con qué puedo sustituir el pekmez si no lo encuentro?
Mezcle miel o melaza con agua a partes iguales. Para un color más profundo, añada 1 cdta. de melaza de caña oscura por cada 80 ml de almíbar.
¿Se pueden hacer simit sin un levado largo?
El primer levado es importante para la estructura y el sabor. Puede acelerar el proceso dejando el bol en un lugar templado, alrededor de 28–30°C, pero no conviene omitirlo por completo.
¿Por qué la corteza no quedó crujiente?
Puede deberse a una temperatura insuficiente o a un exceso de harina en la masa. Precaliente bien el horno a 230–240°C, no sobrecargue la bandeja y deje enfriar los simit sobre una rejilla para que no se humedezcan.