Un pollo jugoso, con la piel dorada y crujiente, impregnado del perfume del romero y el tomillo, se encuentra con una salsa de ciruelas aterciopelada en un plato que une el confort casero con un aire de mesa de restaurante. La dulzura ácida de la fruta realza la ternura de la carne y redondea cada bocado con equilibrio y carácter.
Ingredientes
Para el pollo
- 1 pollo entero de 1,6 kg
- 1,5 cucharaditas de sal
- 0,5 cucharadita de pimienta negra molida
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 4 dientes de ajo
- 2 ramitas de romero fresco
- 4 ramitas de tomillo fresco
- 1 limón
Para la salsa de ciruelas
- 500 g de ciruelas maduras, sin hueso
- 80 g de chalota
- 1,5 cucharadas de miel
- 1 cucharada de vinagre balsámico
- 150 ml de caldo de pollo
- 20 g de mantequilla
- 0,25 cucharadita de copos de chile (opcional)
- 1 cucharadita de maicena (opcional)
- 1 cucharada de agua (para diluir la maicena)
Receta paso a paso
- Precalienta el horno a 200 °C. Seca el pollo con papel de cocina por dentro y por fuera.
- Mezcla el aceite de oliva, la sal, la pimienta, el ajo picado, las agujas de romero y las hojas de tomillo, y añade un poco de ralladura de limón. Unta el pollo por dentro y por fuera con esta pasta aromática.
- Introduce dentro del ave las mitades de limón y las hierbas restantes. Ata las patas con hilo de cocina y coloca las alas bajo el cuerpo. Pasa el pollo a una rejilla o a una fuente de horno.
- Hornea durante 55-70 minutos, hasta que la temperatura interna alcance unos 75 °C en la parte más gruesa del muslo. Si la piel se dora demasiado rápido, cúbrelo ligeramente con papel de aluminio. Pásalo a una tabla y déjalo reposar 10-15 minutos.
- Salsa: en un cazo, mezcla el vinagre balsámico y la miel y calienta 1 minuto hasta que empiece a hervir suavemente. Añade la chalota picada muy fina, las ciruelas en trozos, vierte el caldo y, si quieres, los copos de chile. Cocina a fuego medio-bajo 10-12 minutos, hasta que las ciruelas estén tiernas.
- Tritura la salsa con una batidora hasta dejarla tan lisa como prefieras, o machácala ligeramente con un tenedor. Para una textura más densa, incorpora la maicena disuelta en el agua y cocina 1 minuto más, hasta que espese.
- Retira del fuego y añade la mantequilla para darle brillo y suavidad. Prueba y ajusta el punto de sal o de acidez si hace falta.
- Despieza el pollo y sirve con la salsa de ciruelas caliente y unas hierbas frescas por encima.
Valor nutricional
| Nutrición | Por ración |
|---|---|
| Calorías | 520 kcal |
| Proteínas | 45 g |
| Grasas | 28 g |
| Hidratos de carbono | 24 g |
| Fibra | 3 g |
| Azúcares | 18 g |
| Sodio | 850 mg |
Preguntas frecuentes
¿Puedo sustituir las ciruelas por otras frutas?
Sí, funcionan bien los albaricoques, las cerezas o incluso los arándanos rojos. Ajusta el equilibrio entre dulzor y acidez con miel y vinagre.
¿Cómo sé que el pollo está bien hecho?
Guíate por una temperatura interna de unos 75 °C en el muslo y por unos jugos claros al pinchar la carne. La piel debe quedar dorada y crujiente.
¿Con qué puedo sustituir el vinagre balsámico?
Mezcla vinagre de vino tinto con una pizca de azúcar o utiliza melaza de granada, aligerándola ligeramente con caldo.
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Consejos y variaciones
- Para un aroma herbal más intenso, marina el pollo de 2 a 8 horas en el frigorífico.
- Si no tienes chalota, usa cebolla blanca o cebolla morada, salteándola hasta que esté tierna antes de añadir las ciruelas.
- Si te gusta el punto picante, añade una pizca de pimentón ahumado o cayena.
- La salsa queda más sedosa si la cuelas después de triturarla.
- Como guarnición, van de maravilla unas patatas asadas, bulgur, arroz salvaje o zanahorias caramelizadas.
Presentación y conservación
- Sirve el pollo caliente, napado con parte de la salsa y el resto aparte.
- Guarda las sobras frías hasta 3 días en el frigorífico, en un recipiente hermético.
- Recalienta la salsa a fuego suave, añadiendo un poco de caldo o agua si necesitas ajustar la textura.