Una pasta delicada, aromática y muy rápida con calabacín en una salsa cremosa de ajo y parmesano: la opción perfecta para una cena completa en 25 minutos. El dulzor suave del calabacín, la untuosidad de la salsa y el punto salino del queso crean un conjunto equilibrado, mientras que unos cuantos gestos sencillos la elevan a nivel de restaurante.
Ingredientes
- Espaguetis — 200 g
- Calabacines — 2 ud.
- Aceite de oliva — 1,5 cucharadas
- Ajo — 3 dientes
- Nata para cocinar 20% — 120 ml
- Parmesano rallado — 40 g
- Ralladura de limón — 1 cucharadita (opcional)
- Zumo de limón — 1 cucharada
- Perejil — 10 g
- Sal — 1 cucharadita o al gusto
- Pimienta negra molida — 1/2 cucharadita
- Copos de chile — 1/4 cucharadita (opcional)
- Agua para cocer la pasta — 2 l
- Sal para el agua — 1 cucharada
Receta paso a paso
- Pon al fuego una olla grande con 2 l de agua y 1 cucharada de sal. Lleva a ebullición.
- Lava los calabacines y córtalos en medias lunas de 3–4 mm de grosor o en tiras finas con un pelador. Pica muy fino el ajo.
- Calienta una sartén amplia a fuego medio y añade el aceite de oliva. Saltea el ajo durante 20–30 segundos, solo hasta que desprenda aroma, sin que se dore.
- Añade el calabacín, sala ligeramente y cocina 4–5 minutos, removiendo, hasta que esté tierno con un ligero dorado.
- Cuece los espaguetis hasta que queden al dente según las indicaciones del paquete. Reserva 100–150 ml del agua de cocción y escurre la pasta.
- Incorpora la nata al calabacín, añade la ralladura y el zumo de limón. Calienta 1–2 minutos y sazona con pimienta y, si quieres, copos de chile.
- Agrega la pasta a la sartén, incorpora 50–100 ml del agua de cocción y el parmesano rallado. Mezcla hasta obtener una salsa cremosa, añadiendo un poco más de agua si hace falta.
- Prueba y ajusta de sal. Termina con el perejil picado y sirve enseguida.
Valor nutricional por ración
| Información | Cantidad |
|---|---|
| Calorías | 665 kcal |
| Proteínas | 24 g |
| Grasas | 27 g |
| Hidratos de carbono | 80 g |
| Fibra | 6 g |
| Azúcares | 6 g |
| Sodio | 1,1 g |
Servicio y conservación
Sírvela nada más mezclarla, cuando la salsa aún esté sedosa. Para rematar, añade un poco más de parmesano recién rallado y unas gotas de un buen aceite de oliva virgen extra. Las sobras se conservan en un recipiente hermético en la nevera hasta 1 día; para recalentarlas, pásalas a una sartén con un par de cucharadas de agua o nata para devolverles la textura cremosa.
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Consejos y variaciones
- Sin nata: sustituye la nata por 80–100 ml de agua de la pasta + 1–2 cucharadas de queso crema o yogur griego espeso (añádelo fuera del fuego).
- Más proteína: saltea gambas o pechuga de pollo e incorpóralas al final.
- Más verdura: añade guisantes, espinacas o tiras de pimiento dulce junto con el calabacín.
- Queso alternativo: en lugar de parmesano puedes usar pecorino o Grana Padano.
- Toque cítrico: ajusta el equilibrio de la nata con más o menos zumo de limón, añadiéndolo de 1 cucharadita en 1 cucharadita y probando.
Preguntas frecuentes
¿Se puede sustituir la nata por leche?
Sí, pero la salsa quedará menos intensa. Añade 1–2 cucharaditas de harina, calienta rápidamente con la leche y ajusta con agua de la pasta para lograr una textura cremosa.
¿Qué tipo de pasta va mejor?
Espaguetis, bucatini, linguine o tagliatelle. Lo importante es que la pasta agarre bien la salsa.
¿Cómo hacer el plato sin lácteos?
Usa nata de coco del 10–20% y un queso vegano curado, o aumenta la cantidad de agua de la pasta y añade un poco de crema de frutos secos.
El calabacín suelta mucha agua. ¿Qué hago?
Saltéalo en una sartén amplia, a fuego medio-alto, sin amontonarlo. Así la humedad extra se evaporará enseguida.