Linguine sedoso, gambas jugosas y una salsa cremosa de ajo con una textura aterciopelada: una cena sencilla pero con aire de restaurante, lista en apenas media hora. El toque de limón y el parmesano rallado aportan frescura, brillo y un sabor redondo y elegante.
Ingredientes
- Linguine — 300 g
- Gambas peladas — 400 g
- Nata para cocinar 20–30% — 250 ml
- Mantequilla — 30 g
- Aceite de oliva — 1 cucharada
- Ajo — 3 dientes
- Vino blanco seco — 80 ml (opcional)
- Queso parmesano rallado — 50 g
- Limón (ralladura y zumo) — 0,5 unidad
- Perejil — 10 g
- Sal — 1 cucharadita
- Pimienta negra molida — 0,5 cucharadita
- Copos de chile — 0,25 cucharadita
- Agua de cocción de la pasta — la necesaria
Cómo preparar
- Prepara todos los ingredientes: descongela las gambas si hace falta y sécalas bien, pica el ajo, trocea finamente el perejil, ralla la piel del medio limón y el parmesano.
- Cuece los linguine en una olla grande con agua hirviendo bien salada hasta que estén al dente, siguiendo las indicaciones del paquete. Reserva 100 ml del agua de cocción y escurre el resto.
- Calienta una sartén amplia, añade el aceite de oliva y la mitad de la mantequilla. Saltea las gambas 1–2 minutos por cada lado, hasta que se pongan rosadas. Retíralas a un plato.
- En la misma sartén, añade el resto de la mantequilla y rehoga el ajo durante 20–30 segundos, solo hasta que desprenda aroma. Vierte el vino blanco (si lo usas) y deja que reduzca a la mitad.
- Incorpora la nata, la ralladura de limón y los copos de chile. Cocina a fuego medio 2–3 minutos, hasta que la salsa empiece a espesar ligeramente.
- Devuelve las gambas a la sartén, añade el parmesano y mezcla. Ajusta de sal y pimienta negra.
- Pasa la pasta a la sartén, agrega un poco del agua reservada y mezcla con energía hasta que la salsa envuelva la pasta de forma uniforme y brillante.
- Retira del fuego, añade el zumo de limón y el perejil. Prueba y corrige el punto de sal, pimienta o acidez si fuera necesario. Sirve de inmediato.
Valor nutricional
| Calorías | 560 kcal |
| Proteínas | 30 g |
| Grasas | 24 g |
| Carbohidratos | 56 g |
| Fibra | 3 g |
| Azúcar | 3 g |
| Sodio | 840 mg |
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Consejos y variaciones
- Sin alcohol: sustituye el vino blanco por caldo de pollo o de verduras, o por agua con 1–2 cucharaditas de zumo de limón.
- Salsa más espesa o más suave: ajusta la textura con el agua de cocción de la pasta y la cantidad de parmesano.
- Nata: la grasa ideal es del 20–30%. También puedes mezclar nata del 15% con 10–20 g de mantequilla extra.
- Pasta: los linguine se pueden cambiar fácilmente por espaguetis, fettucine o tagliatelle.
- Picante: reduce o aumenta los copos de chile según tu gusto.
- Preparación de las gambas: sécalas muy bien para que se doren en la sartén en lugar de cocerse.
Preguntas frecuentes
- ¿Con qué se puede sustituir el vino blanco en la salsa?
- Con caldo de pollo o de verduras, o con agua y un poco de zumo de limón. La acidez es importante porque equilibra la nata.
- ¿Se puede usar otro tipo de pasta?
- Sí, funcionan muy bien espaguetis, fettucine, tagliatelle o incluso formatos cortos como penne. Cuécelos al dente y reserva un poco del agua de cocción.
- ¿Qué nata es mejor?
- La nata con un 20–30% de grasa da una textura estable y sedosa, sin cortarse.
- ¿Cómo hacer el plato más ligero?
- Usa menos aceite, opta por nata del 10–15% y añade un poco de caldo; puedes reducir el parmesano y reforzar el conjunto con más perejil y zumo de limón.
- ¿Se puede preparar con gambas congeladas?
- Sí. Descongélalas por completo en la nevera, sécalas con papel de cocina y cocínalas en una sartén bien caliente.